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Programa

¡Conoce nuestros programas!

DGC 234. Todos estos quehaceres nacen de la convicción de que cualquier actividad pastoral que no cuente para su realización con personas verdaderamente formadas y preparadas, pone en peligro su calidad.

Hablar de escuela es hablar de maestro, de discípulos y de procesos de formación.

Maestro Jesús es el Maestro que con el anuncio de la Buena Noticia de un Dios que es Padre-Madre, educa a sus discípulos para el encuentro consigo mismos, con su mundo, con sus hermanos y con la Iglesia puesta por Él para acompañarlos por el camino que los lleva a Dios. En la escuela de Jesús se vive una vida nueva dinamizada por el Espíritu Santo y reflejada en los valores del Reino de Dios.

Discípulo es el que habiéndose encontrado con Cristo, lo sigue paso a paso por los caminos del Evangelio proyectándose en el mundo como misionero suyo. Él llama a cada uno por su nombre para convivir con Él, aprender de Él y enviarlo a continuar su misión salvadora (cf. Mc 3,14-15). La ESPAC se ocupa de propiciar estos encuentros, de formar discípulos de Jesucristo y de acompañarlos por el camino de la fe.

Proceso La vida de todo bautizado debe ser un proceso de crecimiento continuo por etapas al impulso del conocimiento de los valores del Reino de Dios, de la celebración de la fe en los sacramentos y del amor en el servicio a los demás al estilo del Buen Samaritano. Tal es la metodología de la catequesis global del Programa ESPAC.

La parroquia es el ámbito donde se nace y se crece en la fe mediante el ministerio de la Palabra de Dios, donde los creyentes celebran su fe en los sacramentos y donde viven el amor cristiano al servicio a los más necesitados de la comunidad. La parroquia es el lugar en el que se forma y manifiesta la comunidad cristiana llamada a ser Pueblo de Dios. La parroquia es el ámbito propio de la catequesis y de la formación de los catequistas llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo. Una parroquia que asume los procesos de la iniciación cristiana renueva su vida comunitaria y despierta su carácter misionero. En esta labor viene empeñada la ESPAC desde hace 20 años.

La vitalidad de la comunidad parroquial y de la fe de sus miembros depende de catequistas debidamente formados y preparados que, guiados por el párroco, con la ayuda de la ESPAC, se hacen capaces de desarrollar tareas de iniciación cristiana, de catequesis, de promoción de la vida litúrgica para la celebración consciente y activa de los sacramentos, para estructurar la comunidad eclesial de la parroquia.

 La ESPAC es el instrumento eficaz con el que el párroco puede formar a sus catequistas de manera funcional y económica, de acuerdo con el modelo propuesto por la Iglesia desde el Concilio Vaticano II hasta la Conferencia del Episcopado en Aparecida.